La mayoría de los afectados son ancianos que abarrotan cada metro cuadrado de las salas de espera, los pasillos y las salas en las que aguardan por un tubo de oxígeno. Mientras tanto, el mundo enciende las alarmas para evitar otra propagación global
Una mujer cuida a un familiar mayor tendido en una camilla mientras recibe tratamiento intravenoso en una sala de emergencias atestada de un hospital de Beijing

