Reaparece Katherine, el enorme tiburón blanco que desapareció de los radares hace un año

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Se trata de un animal de 1.043 kilogramos y 4,5 metros de largo, pero los expertos creen que ahora puede ser “mucho más corpulento” y “significativamente más grande”.

La organización de investigación marina Ocearch ha anunciado que el enorme tiburón blanco conocido como Katherine ha reaparecido. Desde mayo de 2019, los científicos dejaron de obtener información de su paradero a partir de los transmisores.

Se trata de un animal de 2.300 libras (1.043 kilogramos) y 4,5 metros de largo, cuya especie se encuentra amenazada. No obstante, el fundador de la organización cree que ahora tiene otras dimensiones y “será significativamente más grande”.

OCEARCH

@OCEARCH

After @Shark_Katharine sent back a couple of z-pings we really got curious about where she might be. @CLS_Group did an in-depth analysis of the transmissions and was able to produce an extremely rough estimate indicating she could be about 200 miles off the coast of Virginia.

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“En particular, es mucho, mucho más corpulento. Cuando alcanzan más de 12 pies (3,5 metros), comienzan a crecer la circunferencia y el peso corporal. El volumen aumenta bastante. Probablemente sea una hembra muy robusta y madura, un tiburón blanco en su mejor momento productivo“, comentó el fundador de Ocearch, Chris Fischer a medios locales.

Ante esta situación, los expertos creyeron que el transmisor se quedó sin batería, pero sorprendentemente el sistema ha vuelto a emitir datos sobre su localización. Este tipo de señales, conocidas como z-pings, se activan cuando el tiburón rompe contra la superficie del agua.

“Nuestro proveedor de rastreo satelital acaba de hacer un análisis en profundidad de los z-pings de Katharine y pudo producir una estimación extremadamente aproximada de dónde podría estar“, escribió Ocearch en su cuenta de Twitter la semana pasada.

Tras este anuncio, los científicos señalaron que podría estar a unas 200 milllas (320 kilómetros) de la costa de Virginia, en el océano Atlántico. Sin embargo, el estímulo “no es lo suficientemente fuerte como para comunicar todos los datos necesarios para obtener la ubicación del animal”, explicó el equipo.

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