Dr. Almonte Leclerc, un criollo que lucha a favor de los latinos en Holanda

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Mitchel Martis Leclerc es un joven dominicano radicado en Holanda desde hace más de 20 años, que se ha dedicado a trabajar por los latinos en situación irregular y con necesidad en ese país europeo.

Mitchel, quien tiene una especialidad en derecho civil, mercantil, laboral y de extranjería, es presidente y creador de la Fundación Muchacho de Lejos, organización que crea a raíz de la subestimación que sufren los dominicanos en Holanda.

“Nace de la misma necesidad de ver a nuestra comunidad como perdida, como que tenemos 40 años en Amsterdam -capital holandesa- y no se ve el progreso de nuestra comunidad. Nace del sentimiento de viajar nueve mil kilómetros a superarnos y después de 40 años no tenemos cambios”, detalla a elCaribe durante una entrevista.

Muestra preocupación de que los jóvenes de República Dominicana que llegan a esa parte de los países bajos se olvidan de hablar el idioma español y de las costumbres de su nación, por lo que, a través de la fundación, vela por la preservación de la identidad y las raíces dominicanas, que es lo que distingue a los criollos de otros países del mundo.

A través de su fundación, que es autónoma y sin fines de lucro, Martis Leclerc ofrece servicios legales, educativos, que incluye clases de holandés, inglés y español, y de orientación no solo a los dominicanos, sino a toda la clase latina que necesite de esos servicios.

“La misión de la fundación es la integración, la participación de los hispano hablantes en Holanda. Brindarles todo el aporte, como las clases del holandés para que perfeccionen el manejo del idioma porque entendemos que si no manejamos el holandés, si no lo sabemos escribir y hablar bien eso nos va a atrasar”, explica.

Indica que “Muchacho de Lejos”, la cual cuenta con seis personas (que son colaboradores), busca dar una perspectiva diferente a la juventud latina y demostrar que no solo se sale de la República Dominicana a vender drogas o estar en las calles sin hacer nada, sino, que la educación ayuda a crecer como persona y “a ser alguien” tanto para la comunidad hispana como para la holandesa.

Bajo el lema “Edificando el país, sin perder tu raíz”, la fundación busca cambiar la imagen de los dominicanos en Holanda, debido a que a las mujeres criollas las tildan de prostitutas y a los hombres de narcotraficantes.

Ayuda por el Senado
Martis Leclerc es candidato a la senaduría holandesa por el Partido Laboral –PVDA-, a través del cual busca poder seguir adelante con su proyecto y así poder seguir ayudando a más latinos.

“Mi misión es ver cuáles son los jóvenes talentosos que tenemos en la comunidad para involucrarlos y enseñarlos a hacer política, de tal forma que ellos puedan representar a nuestra comunidad”, cita el joven de 35 años como uno de sus principales objetivos, el cual busca fomentar la cultura de dominicanos emprendedores en Holanda.

Documental
La Fundación Muchacho de Lejos tiene en proyecto el rodaje del documental “La diáspora dominicana en Holanda”, el cual busca recrear los sacrificios que hacen las mujeres criollas para sacar a sus hijos hacia delante en ese país europeo.

El material se enfocará en la ruta que emprenden específicamente para llegar a Holanda dejando todo atrás. Con esto lo que buscan es establecer si el sacrificio valió la pena o no, agrega.

Llegada a Holanda
Martis Leclerc llegó a Holanda en 1987 de la mano de su madre, Ismenia Argentina Almonte Leclerc, quien emigra a ese país en busca de mejores oportunidades de estudios para sus tres hijos. Para ese entonces él tenía solo seis años.

A los 16, las autoridades educativas de ese país le realizaron un test psicológico, el cual arrojó que su capacidad intelectual solo alcanzaba para una educación técnica.

Sin embargo, este pronóstico no fue obstáculo para que Martis Leclerc decidiera ingresar al cuerpo de la Marina holandesa, en donde permaneció por un período de seis años. Fue enviado a Irak y Bosnia.

“Yo terminé mis estudios técnicos –herrería- porque ellos escatimaban que para eso era que yo daba. Pero cuando terminé eso dije eso no es lo que yo quiero y me fui a la Infantería de Marina y duré seis años como Infante de Marina”, explica el joven, quien luego de su experiencia en la milicia decide estudiar Derecho y Filosofía. Abre su despacho Almonte Leclerc y posteriormente la fundación.

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