El legado musical de un maestro llamado Víctor Víctor

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Víctor Víctor al morir dejó uno de los legados más formidables de la música romántica del siglo XX en República Dominicana.

Su repertorio tuvo la particularidad de que combinó las letras de amor con las realidades sociopolíticas de la sociedad, sobre todo de los años 70 y 80.

Entre boleros y bachatas discurrió una carrera de más de 50 años.

En su voz fueron delicias de una legión fiel de seguidores, pero también compartió su talento en la composición con numerosos cantantes de varias generaciones.

Su canción más aplaudida es “Mesita de noche”, que guarda en sus letras un sabor de poética cotidiana.

“Tú no puedes definir el amor como se definen los ángulos rectos porque no es una cosa científica, es una cosa espiritual, y si me pongo a explicar en el lenguaje complejo y usando figuras muy complejas, se va a dañar la cosa… Yo soy un compositor primitivista, muy naif en todo lo que planteo. No uso muchas metáforas, sino que mis canciones son historias metafóricas en su totalidad”, dijo en una ocasión durante una entrevista con el periódico colombiano El Tiempo.

Ya a los 17 años escribió sus dos primeras canciones, tituladas “Como tú una flor”, mejor conocida como “La confusión”, y “El camino de los amantes”, conocida también como “La casita”. Ambos temas los grabó primero el Bolerista de América, el venezolano Felipe Pirela y, luego, otros artistas extranjeros.

“Después estando en la UNPHU, yo grabé estos temas, que se hicieron muy populares. Este hecho me abrió camino a la música y de ahí empecé a hacer gira por la ciudad”, recordó en una entrevista.

“Confusión” fue otro de sus clásicos románticos: “Nunca nos hemos considerado cantantes los cantautores, he hecho mis preguntas, mis encuestas; decimos lo que escribimos, esa ventajita le llevamos a algunos intérpretes… Sabemos qué hay detrás de cada palabra; hay malicia cuando tiene que haber malicia, y nosotros la transmitimos de manera natural”.

“Ando buscando un amor” fue su bachata emblema junto a su grupo La Vellonera. Se le atribuye elevar la categoría de una música que sufrió la discriminación de la clase dominante del siglo XX.

“Les parece de mal gusto porque es cosa de pobres”, llegó a decir en una entrevista en 2006.

Luego agregaba: “Antes se conocía como ‘música de amargue’ porque las letras eran ‘que me botaron, que esa mujer no me quiere’. Después ya hubo sus metaforitas”.

Una de sus canciones más conocidas es ‘Te busco’, la cual se inmortalizó en la voz de la cantante cubana Celia Cruz. Fue ella quien le pidió que le escribiera una canción para un disco de boleros que estaba preparando, y Víctor recordó un tema que tenía guardado desde hace un tiempo.

‘Te busco’ nació cuando trabajó con el cantante mexicano Emmanuel, quien le contó una historia de un amigo suyo que decidió irse de luna de miel a la India. En aquel país secuestraron a su esposa, y nunca la volvió a ver. “Yo me decía: ¿por qué a ellos, si se acababan de casar?, ¿por qué no buscaron una pareja de treinta años de casados? Cónchale, no los dejaron vivir. Él no sanó su luto, se pasó mucho tiempo yendo a buscarla; fue una cosa terrible, y eso me chocó mucho”.

La canción, entonces, recuerda ese tremendo drama con letras como: “En cualquier huella te persigo, en una sombra te dibujo, huellas y sombras que se pierden, la suerte no vino conmigo… Y también en: No hago más que rebuscar paisajes conocidos, en lugares tan extraños, que no puedo dar contigo”.

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