La lengua de los perros está en todas partes, incluso en los lugares más insospechados, por lo que pueden fungir como un receptáculo de múltiples gérmenes y bacterias que posteriormente pasan a las manos, a la cara o incluso a la boca de sus cuidadores. De hecho, los besos de perro pueden contagiar una superbacteria letal para los humanos identificada como una súper cepa de E.coli. (Seguir leyendo…)

